Capítulo 4: Instalación de Ubuntu server

Publicado por P. Ruiz en

4.6. Ajustes tras la instalación de Ubuntu

Es muy frecuente que, tras la instalación de un sistema operativo, debamos realizar ciertas tareas de configuración inicial. Lógicamente, estos ajustes estarán en función del cometido que vaya a tener el ordenador.

En este caso, dado que el equipo hará funciones de servidor, las tareas que vamos a acometer son las siguientes:

  • Habilitar el usuario root
  • Configurar las actualizaciones del sistema.
  • Configurar la red.
  • Cambiar el nombre del equipo
  • Establecer los ajustes adecuados para la fecha y hora del sistema.
  • Realizar las operaciones necesarias para que el sistema se inicie de forma automática en modo texto.
  • Aprender a ejecutar la interfaz gráfica una vez que hemos iniciado el sistema en modo texto.
  • Administrar el servidor desde una terminal remota.

A continuación, vamos a ir viendo cada una de estas operaciones, una a una.

Habilitar el usuario root

La cuenta de usuario root es fundamental en cualquier instalación de un sistema GNU/Linux debido a que es la cuenta que tiene un control total sobre el mismo. Sin embargo, en el caso de Ubuntu, y también de otras distribuciones, de forma predeterminada ésta cuenta permanece deshabilitada. De este modo, se evita que los usuarios menos avanzados… o más descuidados, trabajen de forma habitual con privilegios administrativos.

Para compensar su ausencia, el usuario que se crea durante el proceso de instalación forma parte del grupo de administradores y, cuando necesite realizar tareas administrativas , lo hará a través de la aplicación sudo.

Esto es válido en casi cualquier circunstancia pero, si aún crees necesario habilitar la cuenta root, en SomeBooks.es ya te hemos explicado cómo lograrlo. Además, si utilizas interfaz gráfica, te explicábamos incluso cómo iniciar sesión gráfica con la cuenta root. Sólo tienes que echar un vistazo a los siguientes artículos:

Una diferencia sutil, pero fundamental a la hora de distinguir cuándo hemos iniciado sesión con un usuario normal y cuándo lo hemos hecho con el usuario root es fijarnos en el prompt (el texto que aparece delante del cursor cuando el sistema está esperando una orden): Si estamos usando una cuenta de usuario normal, el último carácter del prompt será un signo dólar ($), si estamos usando la cuenta de root, ese carácter será una almohadilla (#). Además, la primera palabra es el nombre del usuario.

No es recomendable el uso de la cuenta root de forma continuada.

Si la has activado, de forma temporal, para realizar tareas de administración, es muy aconsejable volverla a desactivar en cuanto sea posible.

Para conseguirlo, sólo tienes que escribir la siguiente orden en la consola:

sudo passwd -l root

Configurar actualizaciones del sistema

Como ya hemos comentado en otras ocasiones, una medida de seguridad básica consiste en mantener el sistema operativo y las aplicaciones lo más actualizadas posible. De esta forma dispondremos de los últimos parches de seguridad que se hayan incorporado a la distribución.

En este apartado, vamos a estudiar cómo podemos configurar las actualizaciones en la interfaz gráfica y también cómo podemos programar su descarga e instalación automática desde la consola de texto.

Ya hemos publicado en SomeBooks.es algunos artículos que te ayudarán a cubrir el primer objetivo:

Y si no utilizas la interfaz gráfica, puedes recurrir a alguno de los siguientes artículos:

Configurar la red

Antes de que el ordenador comience a actuar como servidor, debemos comprobar si la red está configurada de forma satisfactoria.

Hoy en día es muy frecuente que en la red local dispongamos de un router u otro dispositivo que haga las veces de servidor DHCP. En ese caso, probablemente el equipo se habrá configurado de forma predeterminada para obtener automáticamente todos los parámetros de red que necesita. Esta configuración es dinámica, lo que significa que la dirección IP del equipo podrá variar a lo largo del tiempo.

Cuando un ordenador va a asumir el rol de servidor en la red, una de las primeras cosas que debemos hacer es asignarle un nombre y una IP fija, para que sea fácilmente localizable desde los diferentes clientes.

En SomeBooks.es ya hemos explicado cómo llevar a cabo esta tarea desde la interfaz gráfica y desde la consola de texto. Esta última adquirirá aún más relevancia cuando expliquemos más abajo el modo de acceder al servidor desde una terminal remota.

Cambiar el nombre del equipo

En algunos casos, puede que el nombre que le dimos al equipo durante la instalación no se ajuste a la función que va a realizar dentro de la red. Por ese motivo, cuando necesitemos que sea fácilmente localizable desde el resto de los miembros de dicha red, es una buena idea modificarlo.

En SomeBooks.es hemos dedicado varios artículos a resolver esta situación, dependiendo de la versión del sistema operativo que estés utilizando:

Establecer los ajustes adecuados para la fecha y hora del sistema

En los equipos modernos, son muchas las situaciones en las que es necesario que el reloj interno permanezca sincronizado. Desde tareas de autenticación, hasta accesos a bases de datos o servicios de correo electrónico, entre un largo etcétera.

Habitualmente, los sistemas quedan configurados durante el proceso de instalación para funcionar de forma adecuada, en este aspecto, sin que el usuario deba preocuparse. No obstante, existen diversas situaciones que nos pueden obligar a revisar, o modificar, la configuración predeterminada.

En cualquier caso, en SomeBooks.es ya hemos publicado varios artículos que te muestran cómo lograrlo:

Iniciar el sistema con interfaz gráfica en modo texto

Si has decidido instalar una versión de Ubuntu con interfaz gráfica para actuar como servidor en tu red, habrás comprobado que puede resultar muy útil para realizar tareas de configuración iniciales.

Sin embargo, cuando pasen esos primeros días, probablemente permanecerá la mayor parte del tiempo con el monitor apagado e, incluso, recluido en una sala a la que sólo accedemos en contadas ocasiones. Aún así puede que nos interese volver a ella de vez en cuando, para realizar modificaciones.

Como ya dijimos al principio del capítulo, a partir de ese momento, la interfaz gráfica representa un gasto superfluo de recursos y una merma en la seguridad del sistema.

Este es el motivo que nos hace plantearnos la conveniencia de deshabilitar la carga predeterminada de la interfaz gráfica de usuario. Además, en SomeBooks.es ya hemos publicado varios artículos que te muestran cómo lograrlo:

Administrar el servidor desde otro equipo de la red.

Existe una forma sencilla, y razonablemente segura, de conectarse a un servidor desde un cliente con fines administrativos: me refiero al protocolo SSH.

Mediante SSH podremos controlar de forma remota un ordenador (normalmente un servidor) donde hayamos instalado con antelación el software que ofrece este servicio.

SSH son las siglas de Secure SHell.

OpenSSH es la versión abierta y libre del protocolo SSH

Este tipo de acceso es particularmente útil en dos situaciones que son bastante frecuentes:

  • No tenemos un acceso cómodo al equipo. Suele ocurrir cuando se encuentra en una sala de servidores con características especiales.

  • No dispone de pantalla ni teclado desde los que trabajar. Suele ocurrir cuando el servidor se encuentra inserto en un rack.

El protocolo SSH cifra toda la información que viaja entre el cliente y el servidor. Este dato es particularmente importante cuando utilizamos Internet como vía de acceso.

En SomeBooks.es ya hemos publicado varios artículos que te muestran cómo utilizar SSH. En este caso, hacíamos referencia a la instalación sobre Ubuntu Mate 16.04 LTS funcionando en una Raspberry Pi, pero son perfectamente válidos para cualquier implementación actual, disponga interfaz gráfica o no: