Crear un solo volumen a partir de dos discos en Windows 8.1

Hace unos días, aprendimos a Convertir un disco básico en dinámico usando Windows 8.1. Sin embargo, desafortunadamente, como el disco que utilizamos contenía el volumen donde se encontraba instalado el sistema operativo, no es posible extender su capacidad más allá del disco que lo contiene.

Sin embargo, cuando los discos implicados sólo están destinados a contener datos, es realmente sencillo combinarlos para que el sistema los perciba como uno solo. Además, obtendremos un aumento de rendimiento, porque al tratarse de unidades diferentes, se podrán realizar dos lecturas, o dos escrituras, de forma simultánea. Un comportamiento equivalente al que obtenemos con una implementación RAID-0 por software.

Si quieres aprender cómo se hace, sólo tienes que seguir leyendo.

Para comenzar, haremos clic, con el botón derecho del ratón, sobre el botón Inicio del Escritorio.

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En el menú de contexto que aparece, elegiremos la opción Administración de discos.

Así, conseguiremos que se abra la ventana Administración de discos, donde podremos ver los distintos volúmenes que tenemos definidos en el sistema. Por ejemplo, en la imagen siguiente, comprobamos que aparecen tres discos:

  • El primero, identificado como Disco 0, contiene dos volúmenes: uno reservado para el sistema y otro donde se encuentra instalado el sistema operativo (observa que está marcado como volumen de arranque)
  • El segundo, identificado como Disco 1, se encuentra en estos momentos formateado con NTFS y tiene asignada la letra E:, aunque, como veremos más abajo, para la tarea que nos ocupa hoy, deberemos eliminarlo.
  • Lo mismo ocurre con el tercer disco, que se identifica como Disco 2 y tiene asignada la letra F:.

Ten en cuenta que el proceso que estamos realizando es destructivo. Es decir, que si tienes datos importantes en alguna de las unidades implicadas (en este caso Disco 1 y Disco 2), deberás hacer una copia de seguridad antes de continuar.

 
Como puedes ver en la imagen, todos los volúmenes son de tipo Básico. Sin embargo, a lo largo del proceso, las unidades sobre las que vamos a actuar se convertirán en dinámicas..

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Observamos la estructura actual del sistema

Como hemos dicho más arriba, el proceso que explicamos hoy debe aplicarse sobre discos con espacio No asignado, por lo que, como en nuestro caso los discos ya están formateados, lo primero que haremos será eliminar dichos volúmenes.

Para lograrlo, hacemos clic, con el botón derecho del ratón, sobre el espacio asignado en cualquiera de los discos.

Si acabas de comprar los discos y su contenido ya aparece como No asignado, puedes saltarte los dos pasos siguientes.

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Una vez que aparezca el menú de contexto, hacemos clic sobre la opción Eliminar volumen

El sistema nos avisa de que esta operación supone la pérdida irreversible de todos los datos contenidos en el disco.

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Si estamos seguros de seguir adelante, hacemos clic sobre el botón .

Como es lógico, la operación anterior deberemos repetirla sobre ambos discos.

El proceso anterior sólo ha servido para preparar los discos. Es ahora cuando comienza realmente el proceso.

Lo primero será hacer clic, con el botón derecho del ratón, sobre la cabecera de cualquiera de los discos.

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Y en el menú de contexto que aparece, elegimos Nuevo volumen seccionado…, que es el que coincide con los objetivos que nos marcamos al principio.

Al hacerlo, se iniciará el Asistente para nuevo volumen seccionado que, en su primera pantalla nos informa de las ventajas que aportan los volúmenes seccionados.

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Una vez leído, hacemos clic sobre el botón Siguiente.

Para comenzar, seleccionaremos los discos implicados. Observa que ya se encuentra seleccionado el disco sobre el que hemos comenzado a trabajar.

En la lista Disponibles aparecerá el resto de discos que tengamos en el sistema. En este caso, sólo el Disco 2, porque el Disco 0 es donde tenemos instalado el sistema operativo, y no podemos añadirlo.

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Lo seleccionamos y hacemos clic sobre el botón Agregar.

Cuando tengamos seleccionados ambos discos, estaremos listos para continuar.

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Hacemos clic sobre el botón Siguiente.

Lo siguiente será elegir la letra que le asignaremos al nuevo volumen. Observa que también puedes montar el nuevo volumen como una nueva carpeta de otro volumen NTFS existente.

También podemos dejar el volumen sin letra ni ruta de acceso, aunque eso hará que permanezca inaccesible hasta que modifiquemos dicha situación.

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Para nuestro ejemplo, dejamos el valor predeterminado y hacemos clic sobre el botón Siguiente.

A continuación, elegiremos el sistema de archivos , el tamaño de bloque y el nombre que le asignaremos al nuevo volumen.

También podremos indicar que se aplique un formato rápido y la compresión automática de archivos y carpetas.

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Cuando estemos listos, hacemos clic sobre el botón Siguiente.

En la última etapa, el asistente nos muestra un resumen de las opciones que hemos elegido en los pasos anteriores.

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Si todo es correcto, hacemos clic sobre el botón Finalizar.

Al hacerlo, recibimos un nuevo aviso indicando que los discos se convertirán en dinámicos, lo que implicará que no se podrán iniciar ningún sistema operativo instalado en los volúmenes implicados, salvo el que estamos ejecutando ahora.

Recuerda que comenzamos el artículo eliminando el contenido de los discos, lo que implica que no tienen contenido alguno.

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Por lo tanto, haremos clic sobre el botón .

De vuelta en la ventana principal de la Administración de discos, observamos que en la lista de volúmenes de la parte superior, ahora sólo aparece un volumen cuya capacidad total es la suma de las capacidades de los dos discos que lo forman.

También podemos observar, en la parte inferior, que los dos discos se formatean en paralelo. Esto es porque los bloques consecutivos se crean, de forma alternativa, en cada disco implicado.

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El tiempo empleado dependerá de la velocidad del sistema y del tamaño de los discos, pero es posible que puedas tomar un café mientras esperas.

Cuando acabe, en la parte superior observaremos que el volumen ya tiene asignada una letra y una etiqueta. Además, su estado es Correcto, lo que implica que está listo para usarlo.

En la parte inferior también comprobamos que ambos discos tienen la misma letra de unidad y la misma etiqueta, además de mostrar su tamaño individual.

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Ya podemos cerrar la ventana.

Por último, para comprobar que todo es correcto, podremos abrir el Explorador de archivos de Windows.

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También aquí comprobaremos que aparece la nueva unidad, y que su tamaño equivale a la suma de los dos discos implicados.

Por último, te recuerdo que la implementación que hemos visto equivale a RAID-0, lo que implica que, además del aumento de rendimiento que comentábamos al principio, no se almacena información que nos permita recuperarnos del fallo de uno de los discos. La consecuencia es que, si se avería uno de los discos, perderemos la información almacenada en ambos. No obstante, podemos solventar esta debilidad con una política de copias de seguridad que se adecue al uso que estemos haciendo del sistema.

Y hasta aquí el artículo de hoy. Espero que te resulte útil.