1.2. Concepto de Sistema Operativo de Red

Un Sistema Operativo de Red es una especialización del concepto genérico de sistema operativo que se centra en ofrecer un comportamiento de “sistema único” a una implementación cliente/servidor.

En este sentido, el cliente realizará llamadas a determinados servicios como si fuesen locales (por ejemplo, un procesador de textos que necesita imprimir, no diferencia si la impresora a la que se dirige es local o remota). El Sistema Operativo de Red detecta la necesidad de acceder a un recurso de red y envía la solicitud al servidor adecuado.

Por último, cuando recibe la respuesta, la hace llegar al proceso cliente.

Lógicamente, un Sistema Operativo de Red debe ofrecer transparencia tanto a los procesos que actúan como clientes como a los que actúan como servidores, y debe hacerlo en los siguientes aspectos:

  • La autenticación: el mismo nombre de usuario y la misma contraseña deben servir para acceder a recursos en todo el sistema.
  • La confidencialidad en la transmisión de los datos: utilizando algún mecanismo de cifrado para el intercambio de información entre el cliente y el servidor.
  • El espacio de nombres: los convenios sobre los nombres de los recursos deben ser independientes de los sistemas operativos que los alojan.
  • La ubicación: cada recurso debe conocerse sólo por su nombre, sin importar el sistema donde se ejecutan.
  • El protocolo que nos permite ejecutar un servicio en el cliente como si se tratara de un procedimiento local, encapsulando todo el proceso de comunicación, se denomina RPC (del inglés, Remote Procedure Calls).

    La administración: se debe facilitar un mismo mecanismo de gestión para todos los recursos.

  • Los protocolos: deben tener una API (Application Programming Interface) idéntica en todos los sistemas.
  • El acceso a los recursos: como hemos dicho más arriba, debe producirse como si estuviese ubicado en el mismo sistema donde se encuentra el cliente.
  • La replicación: se debe conseguir que no existan diferencias entre dos copias del mismo recurso ubicadas en dos sistemas diferentes.
  • El tratamiento de los fallos: se deben ofrecer mecanismos de detección de los fallos, redundancia de los recursos en función de su importancia y reconexión cuando el fallo ha sido solventado.
  • El tiempo: Los relojes de todos los dispositivos de la infraestructura deben estar sincronizados.

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