Capítulo 1: ¿Qué es la virtualización?

Cómo funciona la virtualización.

Lógicamente, lo primero que tendremos que hacer será instalar el software de virtualización apropiado sobre nuestro sistema operativo anfitrión.

A continuación, ejecutaremos el software de virtualización para definir una máquina virtual.

Finalmente, iniciaremos la máquina virtual y procederemos sobre ella como si se tratara de un ordenador real. Como alternativa a este paso, algunas aplicaciones de virtualización disponen de herramientas para virtualizar un ordenador existente (normalmente basado en arquitectura x86) y obtener una máquina virtual completamente operativa. Esta virtualización incluirá al procesador, la memoria RAM, el disco duro y los controladores de red del ordenador original. Cuando termine el proceso, dispondremos de una máquina virtual que es totalmente equivalente al ordenador físico del que partíamos. Una herramienta capaz de llevar a cabo esta tarea es VMware vSphere.

El software de virtualización asignará los recursos físicos a las máquinas virtuales de forma dinámica y transparente, de manera que obtengan sólo los recursos que necesitan. Esto deriva en un uso más racionalizado de los recursos. De esta forma, por ejemplo, podríamos tener una máquina virtual en la que hemos definido una memoria RAM de 4GB. Si en un momento dado sólo está utilizando 1GB, los 3GB restantes estarán disponibles para el sistema anfitrión y para el resto de los sistemas invitados. Si en lugar de haber definido una máquina virtual, hubiésemos realizado la misma instalación sobre un ordenador real, la memoria que no se utilizara quedaría simplemente desperdiciada.

Si pensamos que la lógica de este último ejemplo se aplica a todos los recursos que emplea la máquina virtual, podremos entender fácilmente cómo consigue la virtualización optimizar el uso del hardware disponible.

Dado que una máquina virtual está encapsulando un ordenador completo, su compatibilidad con todos los sistemas operativos, controladores de dispositivo y aplicaciones para arquitecturas x86 será total, lo que nos permitirá probar diferentes sistemas y configuraciones sin perjudicar la configuración del anfitrión y sin necesitar ordenadores complementarios.