Capítulo 4: Realización de tareas básicas



Configuración de las preferencias de escritorio.

Ya le dedicamos, en el capítulo 2, un apartado a la interfaz de usuario del sistema. En general, las interfaces gráficas de los sistemas actuales tienden a parecerse, con el fin de que el usuario recién llegado no se encuentre completamente desubicado al principio. Esto hace que el funcionamiento general de los sistemas en cuanto al manejo de las ventanas, los menús, la selección de objetos, las operaciones básicas como copiar, cortar, pegar, arrastrar, etc., funcionen de un modo casi idéntico.

De hecho, cada vez que se produce un cambio significativo en la interfaz de alguno de los sistemas operativos más representativos, se genera una corriente de usuarios que se oponen a ella. Lo hemos vivido recientemente con la evolución en la interfaz de Windows, añadiendo elementos como la pantalla Inicio y eliminando otros como el botón inicio (que volvió con la versión 8.1) y con Ubuntu y su interfaz de usuario Unity, a la que le ha costado un tiempo considerable ser aceptada por los usuarios.

Un modo que tienen los proveedores de sistemas operativos de que los usuarios se sientan cómodos con sus interfaces gráficas es consiguiendo que sean altamente configurables. De este modo, cada usuario puede adaptar buena parte del aspecto y del comportamiento del sistema operativo para hacerlo más adecuado a sus necesidades y preferencias.

Para ilustrar esta idea, puedes consultar los diferentes artículos que hemos publicado en SomeBooks.es relacionados con este tema: