Capítulo 4: Realización de tareas básicas



Arranque y parada del sistema. Sesiones.

De forma genérica, solemos llamar usuario a cualquier persona que utiliza un ordenador.

Para facilitar la administración del equipo, su administrador debe crear una cuenta de usuario para cada usuario que lo utilice. Al hacerlo, cubriremos varios objetivos diferentes:

  1. Siempre estará identificada la persona que ha usado el ordenador en cada momento. De hecho, bastará con consultar los logs del sistema para averiguar qué cuenta de usuario se encontraba activa en un momento concreto. Si cada cuenta es usada por un único usuario, también tendremos identificado al usuario.
  2. Podremos limitar las acciones que puede llevar a cabo cada cuenta de usuario (usar la impresora, conectarse a Internet, etc.). Así, conseguiremos que unos usuarios tengan permisos para hacer ciertas tareas y otros no, aumentando el nivel de seguridad de la instalación.
  3. En los sistemas operativos actuales, cada cuenta de usuario está asociada a un perfil. Esto significa que cada usuario tendrá su propio fondo de escritorio, favoritos de Internet, una imagen personal para identificar su cuenta, resolución de pantalla, tema de escritorio, documentos personales, su propia colección de imágenes, música, vídeos, etc.

Inicio y cierre de sesión con una cuenta de usuario

En Windows 8.1, la pantalla de autenticación está cubierta por la pantalla de bloqueo. Para retirarla, basta con hacer clic sobre ella.
Pantalla de bloqueo

Cuando iniciamos un ordenador, lo más frecuente es que se inicie de forma automática la carga del sistema operativo. Después, cuando ésta concluye, los sistemas operativos modernos, muestran una pantalla de autenticación donde podemos elegir la cuenta de usuario con la que vamos a trabajar y, a continuación, escribir la contraseña correspondiente.

Como cabe esperar, cada usuario sólo debe conocer su propia contraseña.

Una vez escrita la contraseña correcta, podremos comenzar a trabajar con el sistema operativo.

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Pantalla de autenticación en Windows 8.1.

Después de escribir la contraseña puedes pulsar Intro o hacer clic sobre la flecha de la derecha.

Si tienes más de una cuenta de usuario en el equipo, Windows 8.1 te ofrecerá la última con la que estuviste trabajando. Si quieres elegir una cuenta diferente, bastará con hacer clic sobre la flecha que hay junto a la imagen del usuario.

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Pantalla de autenticación en Ubuntu 14.04 LTS, con la lista de usuarios definidos hasta este momento.
Para elegir un usuario diferente, basta con hacer clic sobre él

Una vez escrita la contraseña, sólo hay que pulsar Intro.

Llamamos iniciar sesión al proceso de autenticarnos en un sistema operativo, es decir, elegir una cuenta de usuario y escribir la contraseña.

Cuando hayamos terminado de trabajar, deberemos cerrar sesión o apagar el equipo.

Por lo tanto, llamamos sesión al tiempo en el que la cuenta de usuario se encuentra activa en el sistema.

Si abandonamos un ordenador con la sesión abierta, otra persona podrá suplantarnos y realizar en nuestro nombre cualquier acción sobre el sistema.

En el caso de Ubuntu, cuando inicias sesión, siempre obtienes el Escritorio. Sin embargo, en el caso de Windows 8.1, según la configuración, puedes obtener la pantalla Inicio o el Escritorio.

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Si te encuentras en la pantalla Inicio, puedes ir al Escritorio haciendo clic sobre el recuadro que lo representa..

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Para ir desde el Escritorio a la pantalla Inicio, basta con hacer clic en el botón Inicio de la Barra de tareas.

Para cerrar sesión, o apagar el equipo en Windows 8.1 podemos hacer clic con el botón derecho del ratón sobre el botón Inicio del Escritorio.

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En el menú de contexto que aparece elegiremos Apagar o cerrar sesión y, a continuación, Cerrar sesión, Apagar o Reiniciar, según nos interese.

En el caso de Ubuntu, podemos hacer clic sobre el Indicador del menú de sesión.

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En el menú que aparece,elegiremos Cerrar sesión o Apagar.

Si elegimos Apagar, se mostrará un pequeño menú desde el que también podemos Reiniciar.

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Haciendo clic en la esquina superior izquierda del menú, cancelaremos el proceso

En ambos sistemas, al cerrar sesión, volvemos a la pantalla de autenticación, desde la que podremos iniciar sesión con un usuario diferente.

Cambiar de usuario

Una de las ventajas que ofrecen los sistemas operativos multiusuario es que podemos trabajar con varios usuarios a la vez (siempre que dispongamos de las contraseñas necesarias)

En Windows 8.1, la forma más rápida consiste en hacer clic sobre el nombre de la cuenta actual en la pantalla Inicio

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Después, en el menú que aparece, elegimos la cuenta de usuario a la que queremos cambiarnos.

En el caso de Ubuntu, hacemos clic sobre el Indicador del menú de sesión.

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… Y elegimos el nombre de la cuenta a la que nos dirigimos.

En ambos casos, lo siguiente que nos pide el sistema es la contraseña de la cuenta de destino.

Además, debemos tener en cuenta varias aclaraciones:

  • En ninguno de los sistemas se cierra la cuenta de origen, por lo que, si dejamos ejecutándose un proceso que no necesita atención por parte del usuario, éste seguirá funcionando con normalidad (por supuesto, también sigue consumiendo recursos del sistema).
  • Para volver a la cuenta de origen, habrá que volver a introducir la contraseña.
  • Si hemos dejado en la cuenta de origen archivos abiertos y apagamos el ordenador desde la cuenta de destino, en la cuenta de origen podría llegar a perderse los datos no almacenados.
Si vas a cambiar de cuenta y no sabes si necesitarás volver a la cuenta de partida, quizás sea mejor que cierres sesión con la primera.

 

Alternativas al apagado del equipo

Cuando elegimos la opción de Apagar el ordenador, lo primero que hace el sistema operativo es comprobar si alguna de las aplicaciones que tengamos abiertas están trabajando con archivos cuya última versión no ha sido aún almacenada en disco. Si es así, nos ofrece la oportunidad de guardarlos.

Después, se cierran todos los programas y, a continuación, también se van cerrando, de forma ordenada todos los procesos o servicios que hayan sido activados por el propio sistema operativo. Finalmente, se apaga el ordenador.

Si elegimos Reiniciar, básicamente es igual que si apagamos e inmediatamente después pulsamos el botón de encendido.

Además de estas opciones, que son básicas, los sistemas operativos suelen ofrecer dos opciones más:

  • Suspender: Consiste en detener todos los procesos y guardar el estado del sistema en memoria RAM. El ordenador se pone en modo ahorro de energía, pero sigue consumimiendo. Todo volverá a la normalidad dando un toque al botón de encendido o pulsando alguna tecla.
  • Hibernar: Consiste en enviar el contenido de la memoria al disco (al archivo hiberfil.sys en el caso de Windows, o a la partición swap, cuando utilizas Ubuntu) informa al gestor de arranque para el próximo inicio y apaga el ordenador. Durante la hibernación apenas se consume energía. Para recuperar la sesión pulsaremos el botón de encendido.

Como puedes imaginar, el sistema operativo tarda menos tiempo en volver a su estado normal cuando está suspendido que cuando está hibernado. Sin embargo, el tiempo será siempre inferior que cuando arrancamos el ordenador de la forma habitual.
Ya hemos publicado un par de artículos donde te explicamos cómo habilitar la hibernación en los dos sistemas operativos que estamos usando como referencia: