Capítulo 5: Administración de los sistemas operativos

Gestión de dispositivos de almacenamiento

Cuando necesitamos más espacio de almacenamiento en disco, podemos recurrir a comprimir archivos, a moverlos a un dispositivo de almacenamiento externo o incluso a eliminar los que ya no necesitemos. Sin embargo, una buena alternativa consiste en añadir un nuevo disco duro a nuestro sistema. Los discos duros tienen una gran relación entre el precio y la capacidad de almacenamiento y son muy fáciles de instalar.

Si el ordenador no reconoce el disco que acabas de añadir, deberás consultar la documentación de tu BIOS para habilitar la autodetección de nuevos dispositivos.

Además, en la mayoría de los casos, el ordenador los detectará de forma automática y sólo habrá que configurar el sistema operativo para utilizarlos.

De hecho, en este apartado supondremos que la parte hardware ya está resuelta. Es decir, que ya has abierto el ordenador y has conectado correctamente un nuevo disco duro en su interior. Aquí nos centraremos en los ajustes que deberemos realizar en el sistema operativo para sacarle todo el rendimiento.

Configurar un disco nuevo en Windows 8.1

En Windows, configurar un disco que ha sido añadido en el interior del ordenador, o que se conecta a través de un puerto USB, FireWire o eSATA es prácticamente idéntico, salvo que los discos externos ya suelen venir particionados y formateados de fábrica (aunque siempre podremos borrar la estructura previa y comenzar de 0).

En cualquier caso, en Windows 8.1, podemos utilizar dos formas diferentes de configurar discos:

    • Básica: Es la que utilizan la mayoría de los ordenadores personales, por ser los más sencillos de administrar. También es la configuración soportada por MS-DOS y por todas las versiones de Windows. De hecho, ya hicimos referencia en el capítulo 3 a algunas operaciones sobre discos que usaban este tipo de configuración. En particular, a los siguientes artículos:

      En la configuración básica, cada partición (o volumen) es una entidad independiente, de modo que no puede compartir datos con otras particiones.

    • Dinámica: Fue una configuración incorporada en los sistemas operativos de Micorsoft a partir de Windows 2000, que puede compartir un gran número de volúmenes (unos 2000), que pueden ser de distintos tipos:
      • Simples (también llamados distribuidos): Permite unir varios discos para sumar sus capacidades y optimizar el espacio de almacenamiento. Sin embargo, los discos se comportarán del modo habitual. Este tipo de volumen puede ser reflejado, pero no es tolerante a fallos.
      • Reflejados: Se crean dos copias idénticas de un volumen, apareciendo como una sola entidad. Cada escritura se replica en los discos espejo y pueden hacerse lecturas simultáneas de diferentes datos, lo que aumenta el rendimiento.

        Los diferentes discos pueden actuar de forma independiente (con diferentes controladoras), de modo que, si un disco falla, el sistema puede seguir funcionando a partir del que sigue activo. Esto aumenta la tolerancia a fallos.

        Como es lógico, deben utilizarse discos de las mismas características. De lo contrario, se toma como referencia la capacidad del disco más pequeño.

        Esta configuración equivale a RAID-1.

      • Distribuidos: Utiliza varios discos para crear una sola unidad lógica, permitiendo usar el espacio disponible de una forma muy eficiente.

        Consigue una mejora de rendimiento, tanto en la lectura como en la escritura, debido a que las operaciones se llevan a cabo en discos diferentes de forma simultánea.

        En esta configuración, los volúmenes no pueden ser reflejados y no es tolerante a fallos.

      • Seccionados: Es una variante de la anterior. Aunque mejora su rendimiento, es más vulnerable a los errores de escritura.

        Esta configuración equivale a RAID-0.

      • RAID-5: Distribuye los datos en tres o más discos, usando uno de ellos (que se va alternando) para almacenar información de paridad que permite la recuperación de datos cuando falla un disco. Por lo tanto, es tolerante a fallos.

        Mejora la eficiencia respecto a los anteriores, aunque el cálculo de la paridad penaliza ligeramente el rendimiento en la escritura.

En SomeBooks.es ya hemos incluido algunos artículos que hace referencia a discos dinámico:

Configurar un disco nuevo en Ubuntu 14.04 LTS

Ya comentábamos en el capítulo 4 que, en GNU/Linux, todos los dispositivos de almacenamiento conectados al ordenador se organizan en un mismo árbol de directorios. En él, cada volumen (cada partición) se integra en un punto concreto del árbol. De esta forma, podemos aumentar de forma sencilla, y transparente para el resto de usuarios del equipo, la capacidad de almacenamiento de éste.

Por ejemplo, eso fue lo que aprendimos a hacer en el artículo:

En él añadimos un nuevo disco al sistema para albergar todos los datos de los usuarios mientras que liberábamos todo el espacio que ocupaban en el disco principal.

Otra forma de añadir espacio en GNU/Linux es utilizar volúmenes RAID (del inglés Redundant Array of Independent Disks). Se trata de un sistema que almacena los datos utilizando diferentes dispositivos de almacenamiento (discos duros o unidades SSD) para crear un único volumen lógico. A modo de ejemplo, en SomeBooks.es también puedes encontrar el siguiente artículo:

Otro tipo especial de partición es LVM (del inglés, Logical Volume Manager), que nos permite crear conjuntos de almacenamiento, llamados grupos de volúmenes, pudiendo aumentar y disminuir volúmenes lógicos de un modo muy flexible

Consideraciones finales

Si te decantas por un disco externo, debes tener muy en cuenta la velocidad de transferencia, que varía de forma importante de un estándar a otro. Esto puede hacer que no todos los sistemas sean adecuados para todos los usos. En la siguiente tabla se muestran las velocidades de transferencia de los principales tipos de conexiones: